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Con vistas a la Sagrada Familia, este piso de tres habitaciones dobles, estaba necesitado de un nuevo aire estético que lo hiciera más atractivo y acogedor para los inquilinos. Se trata de un piso en un edificio modernista de unos 80m2, con el característico suelo de mosaico hidráulico que revaloriza el aspecto general de la vivienda. 

El recibidor contsaba tan solo de un colgador, así que tuvimos que amueblarlo completamente: con un mueble blanco suspendido, un espejo redondo con marco de madera, una luz puntual y dos colgadores de tronco de árboles.

En las habitaciones las decoramos colocando nuevos cabezales, ropa de cama y nueva iluminación. Destacar el cabezal de corcho decorativo en blanco en la habitación magenta. 

La cocina, impersonal y fría, requería un gran cambio: pintamos una pared en negro pizarra sobre la cual se instaló un vinilo y contrastando en la pared paralela, un balda y un panel vertical separador del office en madera de paulonoia. Las sillas blancas son una copia de las conocidas Eames plastic.

El salón lo hemos decorado con un vinilo del skyline de Barcelona en gris antracita, un par de cuadros en blanco y negro y dos luminarias, una de techo y otra de suelo de estilo contemporáneo.

Enlazada al salón, se haya la galería que continuaba teniendo poco carácter como el conjunto del piso. A este pequeño espacio, le hemos dado unas notas de estilo nórdico con unas cortinas lisas de lino, unas butacas y mesitas de madera de haya, un vinilo campestre y los estantes amarillos decorados con plantas artificiales.

El resultado es un atractivo piso con una estética fresca y juvenil, dotado de tolas las comodidades necesarias para que los turistas se sienta como en su casa.

 

Piso turístico Sagrada Familia

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